martes, mayo 25, 2010

Eso creía.


ATENCIÓN ATENCIÓN:
 Esta entrada contiene "palabritas" no dignas de mí, sino digno de... ¿De quién? mmm.. bueno, echémosle la culpa a Daniela y a Matt xD 
ATENCIÓN ATENCIÓN #2:
Las "palabritas" empiezan cuando sale la 2º imagen, no se preocupen, no son muchas xD de seguro me dirán exagerada 8-)
ATENCIÓN ATENCIÓN #3:
Entrada demasido larga y talvez descepcionante :C

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Lo seguí.  Tenía que saber que estaba pasando, porque sé muy bien que el todavía me quería.  Lo había visto en la mirada que me dió antes de que yo empezara a cantar, a cantarle.  

-Alfredo, porfavor, espera- le dije desesperada y bofeada por lo rápido que él corría.  Lo agarré por el hombro.


-¿Qué quieres?- me dijo en un tono que nunca pensé que él usaría conmigo.  De pronto ya no estuve tan segura, la mirada que se me había quedado grabada en mi mente se borró y se pusó otra nueva, la de él mirándome como si me odiara.


-Te quiero a tí- dije agachando la cabeza, "al de antes" pensé.  Y cuando menos lo imagine, el me besó.   No puedo describir con palabras cómo me sentí cuando nuestros labios se tocaron.  Era como si la vida que se me había escapado, hubiera vuelto al doble cuando regresó.  Era genial poder sentir ese sabor otra vez.  El sabor de sus cálidos labios en los míos.  El sabor de esta fabulosa reconciliación.  El sabor de poder estar segura de que el me amaba, de que yo no podía tener ninguna duda hacerca de eso.  Sin dejar de besarme, me abrazó por la cintura y me cargó, yo puse mis piernas alrededor de su estómago y éste momento no podía ser más perfecto.  Hasta que algo lo aruinó. 


-¿Qué haces, estúpido?- oí que dijo alguien detrás de nosotros.  En ese momento sentí como sus labios se tensaban y se alejaban de mí.  Lo miré tratando de transmitirle toda la alegría que sentía en ese momento, aunque estaba segura de que no podría transmitirsela toda.  Y al parecer así sucedió.  En sus ojos no se veía ni la mínima parte de mi alegría, al contrario, se veía tristeza, añoranza, arrepentimiento, parecía que hubiera hecho todo por no haberme besado, por no haberme hecho sentir lo que sentí.  Me bajó y nos volteamos.  No lo pude evitar y solté una cuántas lágrimas.  Era Matt.

-Matt- susurré con el llanto corriendo por mis mejillas.  En ese momento Alfredo volteó y cuando me vió llorando, me abrazó.

Recordé cuando antes el era así, bipolar.  Antes no tenía idea si debía de decir lo que quería por miedo a que se enojara, con el tiempo eso cambió y el aceptó todo lo que yo le dijera como una crítica constructiva, pero al parecer iba a volver a ser el mismo de antes, el bipolar. 


Cuándo Matt vió que me abrazó, se le salieron los ojos de las casillas, cómo si fuera un pecado abrazarme.  Esto me confundió bastante.  Y Alfredo me dió otra pista de que volvería a ser el de antes.  Me soltó y salió corriendo.  Yo ya no lo quise seguir, que hiciera lo que tuviera que hacer.  


Entonces Matt llegó hasta donde yo estaba todavía con el brazo estirado, como si estuviera abrazando a alguien, y el tomó ese espacio vacío.


-Todo va a estar bien- dijo acariciandome el pelo, ya que vió que todavía no paraba de llorar.  Sin dejar de abrazarme, fuimos a su carro y me llevó a un parque.  Yo me sorprendí porqué pensé que me llevaría a casa.  Nos bajamos y para mi suerte ya no estaba llorando, pero de verdad que me sentía pésimo, ¿a quién se le ocurría besar a una chica y luego salir corriendo? ¿eso quería decir que no nos habíamos reconciliado?


Nos sentamos debajo de un árbol y Matt empezó a hablarme y a contrame chistes y a hacer imitaciones de los profesores, yo no podía parar de reir y él, cuando veía eso, me hacía más caras chistosas para que no parara de reir.


-Daniela, tú sabes que hay más chicos como Alfredo en el mundo, ¿verdad?- dijo después de un rato.


-No entiendo tu pregunta- le dije confundida.

-Que si tú sabes que Alfredo no es el único hombre que te querrá, que hay más hombres en el mundo, ya sabes... más buenos y mejores que él-


-Oh! claro, como Antonio, ¿verdad?- le dije con una sonrisa pícara.  Antonio es el ex de Briana y se supone que Matt estaba enamorado de él.


-Mmm... si, claro, como Antonio- dijo con un tono de voz que parecía que no quería decir eso.


-Bueno, puede que halla más hombres, pero no creo que halla mejores que Alfredo- le dije con una mueca en mi cara.


-Pff... Daniela, por supuesto que los hay-


-¿Sigues hablando de Antonio? porque me han dicho que Antonio...- 


-No, ya no estoy hablando de Antonio, Daniela- dijo interrumpiéndome.


-Ah, no me habías dicho que te gusta otra persona- le dije ofendida.


-Daniela, si, me gusta otra persona, ¿cómo no lo puedes ver?- dijo desesperado.


-No se, no se cómo no lo puedo ver, con que no sea Alfredo...- le dije con una sonrisa.


-No, Daniela, NO es Alfredo- dijo agarrándome por los hombros.


-¿Ah, no? que bueno, entonces ¿quién es?- le dije mirándolo a los ojos.


-Ay Daniela- dijo con un suspiro- eres tú- y entonces me besó.  Por una milésima de segundo le seguí el beso, pero reaccioné rápido.  Lo quité y le dí una bofetada.


-¡¿QUÉ TE PASA?!- le grité furiosa y con lágrimas saliendo de mis ojos.


-Pensé que te había gustado- dijo con la cabeza agachada.


-Eres  G  A  Y- dije con los ojos muy abiertos.


-Eso pensaba...-


-¡¿Cómo que eso pensabas?!-


-Si, Daniela, yo pensaba ser gay, pero entonces te conosí y me empazaste a enamorar poco a poco y... tan solo creo que me equivoque, creo que no soy gay- dijo sonrojándose.


-No, pués yo también lo pienso- le dije sarcásticamente.


-Perdóname, Daniela- dijo queriéndome abrazar.


-No, no, quítate, no me toques- le dije haciéndome para atrás.


-Daniela, nunca pensé que te importara en realidad que sexo me gustaba- dijo como reprochándome.


-En realidad, nunca me importó, pero  ME  M E N T I S T E, estúpido- le dije y salí corriendo, el me siguió, pero yo me metí al baño de chicas del parque, así que no se pudo meter.  Cerré con llave, me encerré en uno de los 10 baños que había y saqué mi celular.  Le puse en contactos:
-Alejandra
-Alfredo♥
-Ana
-Antonio
-Briana
-Carlos
-Casa
-Diana
-Dulce
-Estefanía
-Ester
-Félix
-Luisito
-Mamá
-Matt♥
-Olgita
-Ramiro
-Sofia


Le dí como 20 vueltas a todos los contactos, miéntras Matt tocaba la puerta como loco,  me detuve en Alfredo y marqué.  El colgó.  Yo volví a marcar y el volvió a colgar y así 3 veces más.


-¿Qué quieres, Daniela?- dijo enfadado


-Alfredo, porfavor...-


-¿Qué tienes?- dijo preocupado cuando olló mi tono de voz.  Yo respiré hondo para poder hablar.

-Alfredo, yo sé que estas muy enojado conmigo por algo que no sé que es, pero porfavor, ayúdame- le supliqué.


-¿En qué te puedo ayudar?- me dijo más calmado.


-¿Podrías venir por mi?- le dije nerviosa.


-Pff... si para eso me hablaste, mejor le hubieras hablado a tu amiguito Matt...-


-Estoy tratando de huir de él- lo interrumpí.


-¿Huir? ¿Porqué? ¿De él?- dijo lo último como si no lo creyera.


-Si, porfavor, te explico en el camino, solo ven por mí- le dije con más lágrimas saliendo de mis ojos.


-Esta bien, ¿en dónde estas?- le expliqué y me dijo que llegaba en 5 minutos.  Yo de verdad esperaba que así fuera.


-Porfavor, Matt, vete de aquí- le dije cuándo él no dejaba de gritarme que derrumbaría la puerta si no salía.


-Esta bien, Daniela, te lo advertí- finalizó y se dejó de oír ruidos.  Yo dí un suspiro de alegría que no duró más de dos segundos porque oí que algo quería tirar la puerta a golpes.


-Matt, ¡¿Qué haces?!- le dijo horrorizada.


-Derrumbaré esta maldita puerta y acortaré la distancia entre los dos- dijo gritando.


-¿Y para qué quieres acortar esa distancia?- le dije tapándome los oídos.


-¡Porfavor, Daniela! Ambos sabemos que me deseas- dijo con tono pícaro.


-¿Desearte? ¿A tí? ¡Por Dios!- dije con tono de asco, y justo en ese momento, la puerta se cayó.  Yo me acurruqué en el excusado deseando que no me hallara.


-Daniela, ya sal, no seas niña- dijo con tono aterrorizante.  Yo me tapé la boca con las dos manos y en ese momento sentí que estaba en grave peligro.  Cerré los ojos deseando despertarme de esta locura, hubiera deseando despertarme en el momento en que Alfredo rompió conmigo, pero por más que lo deseaba, no se volvia realidad.  Di un respingo al oír que Matt había abierto la puerta de al lado y al parecer, el me escuchó.


-¡Aja! Con que aquí estás- dijo agarrándome de los brazos y levantándome del excusado.


-Porfavor, Matt, DÉJAME- le dije cayendo de rodillas ante él.  Lo que nunca pensé.


-Daniela, Daniela, yo de verdad no te quiero hacer daño, yo...- me obligó a pararme y verlo a los ojos- yo te AMO y nunca pensé poder decirlo hasta este momento- y me volvió a besar.  Fue un beso con furia, fue un beso asqueroso.  Cuándo se separó me miró a los ojos con deseo.  Yo lo miré con asco.


-Por Dios, Daniela, yo sé que te gustó-

-Sí, me gustaría verte muerto- le dije haciéndome para atrás.

-Muerto nunca me verás- dijo haciendo que me devolviera y me obligara a abrazarlo.  Por más que yo trataba de quitarme, no podía, al parecer era muy fuerte.


-Matt, por favor déjame- le supliqué, ya que me lastimaban mucho sus manos alrededor de mis muñecas.


-Dí que me amas y te soltaré- eso me hizo enojar  b a s t a n t e.


-NUNA te diré eso- le dije y logré hacerme lo suficientemente para atrás para poder darle una patada en donde no le llega la luz del día a los hombres.  Pero por desgracia no fue lo suficientemente fuerte.


-¡MIERDA!- dijo agarrándose sus partes- ¡Ven para acá, estúpida!- dijo recobrando la postura, pero sin dejar de agarrarse ahí, y tratando de agarrarme.  Yo no supe que hacer y traté de correr, pero el fue más rápido, aún estando lástimado, y me agarró del brazo con todas sus fuerzas, parecía que me lo quería arrancar, y me volteó, levantó la mano como si me fuera a dar una cachetada, pero yo fui más rápida y le volví a dar una patada en el mismo lugar y con todas mis fuerzas.  Lo quería dejar sin hijos.  El se cayó en el piso y empezó a dar vueltas, agarrándose "ahí" y echándome a mi madre, si saben a lo que me refiero.  Yo me quedé ahí parada, en estado de shock, mirándolo retorcerse, pero cuándo me agarró el pie, fue cuándo me dí cuenta de que tenía que correr.


Y así lo hice.  Salí rápido del baño de mujeres y empecé a correr, con mi típica cara de: "¡MIERDA! ¡¿QUÉ ACABO DE HACER?!" y no supe en dónde estaba hasta que me choqué con alguien.


-¿Daniela? ¡¿Qué te pasa?!- me preguntó Alfredo.
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Ok! les doy la razón, entrada laaaaaaaaaarga y maybe desepcionante,
ustedes díganme :C
Entrada rarita y no digna de mí (ni crean que no me gustó)
pero bueno, era vital (creo xD) para el final :C
Así es, niñas, se acerca el final :CCCCCCCC
Créanme que yo soy la más triste por esto,
no quiero que se acabe :C
¿Quiéren 2º temporada C:? (jaja, bien drástica yo xD)

Bueno, me voy esperando que me alegren el día con muuuuchos comentarios :)
Baabaaaaaaaaaaaaaaaaaay♥xD


domingo, mayo 16, 2010

15 días .

Cuando se fue Daniela, no sabía que hacer, si llorar porque talvez lo nuestro se había acabado, o si estar feliz porque no le haría daño.  Me decidí por llorar, aunque no fue una desición, porque si lo fue, mi cuerpo eligió por si sólo.  Minutos después, tocaron la puerta.


-Alfredo, ¿puedo pasar?- dijo mamá desde afuera.


-¿Para qué? ¿Me volverás a reprochar todo lo que hice?- le grité.


-No, Alfredo.  Sólo quiero hablar contigo-


-Esta bien, pasa- le dije.  Luego sentí como alguien se sentaba en mi cama y yo me quité la colcha de la cara.  Mi mamá se asustó de verme, pero no me importó, ya no me importaba nada.


-Alfredo, ya tienes que irte a hacer la prueba-


-Ya lo sé, mamá- si, este último día estaba mucho más irritante.


-Entonces alístate y vámonos- dijo con una mirada fría.


-¿Ahora? no, porfavor-


-Si, Alfredo.  Ahora- finalizó y salió de la habitación.  Una plática demasiado extensa.


Me paré y me metí al baño.  Sólo lo hacía porque no aguantaba más esta incógnita.  Abrí la llave de la regadera y estaba fría.  Genial.  Me quité la ropa y sentí que olía fatal.  Esperaba no haber olido fatal cuando Daniela vino.  Daniela.  Suspiré y me metí debajo del chorro de la regadera.  Por una parte fue reconfortante quitarme toda la suciedad que tenía, pero por otra, era como si ya hubiera aceptado que estaba enfermo, porque ya había dejado de estar afligido.  No lo pudé evitar y lloré.  Sentí como me consolaba con el agua fría y el shampú en mi cabeza.   Talvez lloré demasiado, porque yo pensaba que después de ayer, no podría volver a llorar jamás.  Pero me equivocaba.


-Alfredo, ya salté- dijo mi mamá desde fuera.  En ese momento reaccioné y abrí los ojos, creo que me había quedado dormido.


-Si, mamá, ya voy- le dije con la voz quebrada.


-Recuerda que el agua no tiene la culpa de tus problemas- no le contesté y sentí como sus pasos se alejaban.


Me quité los restos de shampú que quedaban en mi pelo y cerré la llave.  Me enrrollé con la toalla y sentí como el olor a shampú me embargó, ya que lo último que había olido era mi apestosa ropa en el piso.


Salí del baño y me puse lo primero que encontré, ya no me importaba mi imagen.  Agarré las llaves del carro y bajé.  Mi mamá, me estaba esperando en la mesa.


-¡Que diferente te ves hijo!- dijo con un gesto de aprobación- ven, siéntate, te hice tu desayuno preferido- dijo señalandolo con una mano.


-No quiero- le dije automáticamente.


-No me interesa, no saldrás por esa puerta hasta que no comas algo- dijo con voz autoritaria.  No tenía caso discutir, asi que me senté y me terminé todo en menos de 5 minutos.  Extraño, ni siquiera lo había disfrutado.  Mi mamá me veía con una cara de que me quería matar, pero no renegó y se subió al auto.  Yo me fui a lavar los dientes y bajé lo más tranquilamente posible.


Llegamos y todo se veía demasiado raro, como si nunca antes hubiera estado en un hospital.  Inmediatamente una enfermera nos atendió y cuando le dijimos nuestro problema se quedó con paralizada, como si nunca lo hubiera esperado.  Ella no me conocía.  Nos pasó con un doctor y después de que me sacaran toneladas de sangre, nos dejó ir.  En 15 días estarían los resultados.


Llegué a mi casa y me volví a tirar en mi cama, pero me paré automáticamente al olerla.  No podía soportar ese olor.  Agarré mi celular dispuesto a oír música, cuando veo que tengo 5 llamadas perdidas de Daniela y 10 mensajes de la misma.  No lo soporté y no los leí.  Puse mi canción preferida pero ni siquiera eso pudo tranquilizarme, como si mi gusto por la música se hubiera esfumado.  Simplemente imposible. 


Lo dejé por la paz y me fui al cuarto de mi mamá, haber si ahora si podía dormir algo.  Lo logré.

-Alfredo, Alfredo, lévantate- me dijo mi mamá dándome pequeñas sacudidas.  Yo gruñi, abrí los ojos y bostecé. 

-¿Por qué?- le pregunté enojado.


-Porque tienes que ir a la escuela- me dijo con una sonrisa.


-Mamá, es domingo- le dije bostezando.


-Te equivocas, es lunes, dormiste todo un día-


-¡¿Qué?!-


-Lo que oíste, ahora levántate- dijo dándome unas palamaditas en la pierna.  Se levantó y se fue.  Yo me estiré y me fui a mi cuarto, me bañé, me cambié y bajé a desayunar.  La verdad, no sabía el porqué, pero quería ir a la escuela.


-Hijo, ¿porqué te pusiste el uniforme? ahora hay un festival, ¿no recuerdas?- ¡diablos! subí corriendo las escaleras y me cambié de ropa.


Llegué a la ecuela y ni siquiera se parecía, antes, cuando llegaba, estaba emocionado porque vería a todos mis amigos, a Matt, a Antonio y a... Daniela.  Ahora, mi vista de la escuela era demasiado oscura, en la mañana ni siquiera pensé en faltar, ahora quería salir corriendo de ese lugar.


Me habían dicho que harían actividades, como concursos de baile y de canto, pero nunca pensé que fueran tan grandes.  EL premio para el primer lugar de cada concurso eran $1500.00 así que habían MUCHOS participantes.  Yo me senté en las bancas, solo, esperando que este horrible día ya se pasara y esperando que nadie me viera.


-Hola, Alfredo- me dijo Brianda, que sin darme cuenta, me había sentado al lado de ella.  Maldecí en fuero interno.


-Hola- dije cortante.


-Me dijeron que rompiste con Daniela- me dijo como si nada.  Yo la miré con los ojos muy abiertos.


-¿Quién te lo dijo?- le dije enojado.


-Ella misma.  El sábado fui a su casa porque hace mucho que no hablábamos y se veía, de verdad, destrozada.  Nunca en mi vida la había visto así, ni siquiera cuando su papá... murió- esta bien, no era necesario que me dijera que me prefería a mi que a su papá, ni tampoco era necesario que me dijera que la estaba haciendo sufrir como si yo fuera un perro, pero me gusto que me lo dijera, así por lo menos sé que Daniela todavía me quiere.


-¿Si?- le dije interesado.


-Ajam, mirá, ahí esta ella- dijo señalando al frente.  Daniela me estaba mirando fijamente, con tristeza.  Tenía el micrófono en la mano.  Yo le devolví la mirada, y no sé que vio en ella pero me sonrió.  Yo le devolví la sonrisa, fue una respuesta autómatica, ni siquiera lo pensé.

-Hola- dijo con la voz cortada, se la aclaró- bueno, esta canción se la dedico a alguien MUY especial en mi vida- todo lo dijo mirándome.

♪♫No puedo seguir, no quiero fingir
aun me haces sentir
pero no puedo evitar tanto llorar
ven sientate hay que hablar.

No se que paso entre tu y yo
el fuego se apago
donde quedo esa pasion que abrazo al corazon
extraño el sabor de ese dulce amor que alimentaba nuestra vida.

Somos lo que fue
fuimos lo que ya no es
vivimos del ayer
todavia un milagro tal vez pueda haber.

Estas junto a mi, estoy junto a ti
pero hay un millon de millas que nos separan hoy
si piensas que no hay mas remedio dimelo
extraño el sabor de ese dulce amor que alimentaba nuestra vida♪♫
 
No lo pude evitar y me puse a llorar.  Cuando terminó toda la gente estalló en gritos y aplausos, en cambio yo salí corriendo.  Pasé por su lado y no tengo idea del porqué pero ella me siguió.

-Espera, porfavor Alfredo, espérame- dijo agarrándome del hombro cuando ya estaba en el jardín de la escuela.
-¿Qué quieres?- le dije en el tono más apático que encontre.  Ella me miró con tristeza, con demasiada tristeza.


-Te quiero a tí- dijo con la cabeza agachada.  No lo pude evitar y la besé.  Ella se sorprendió pero no le importó, me siguió el beso.  La agarré de la cintura y la cargué, sin dejar de besarla, y ella puso sus piernas alrededor de mi estómago, como siempre lo hacía.


-¿Qué haces estúpido?- dijo alguien detrás de nosotros.  En ese momento reaccioné y quité a Daniela, ella me miró con alegría, pero yo la miré con mucha desesperación y tristeza.  La bajé y me volteé.  Era Matt.
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Jajajaja, escribir es demasiado interesante, 
puedes hacer lo que tú quieras y nadie tiene derecho a reprocharte nada xD
No saben cómo me divertí escribiendo éste capítulo,
porque, para empezar, nunca pensé que así iba a terminar el cap. xD

Dios! si, lo sé, cómo 2 semanas sin publicar nadita de nada,
pero toda la culpa la tuvo mi quinceañera,
si señoras y señoras xD ya tengo cumplida la edad de 15 años
ustedes dirán, que poquito, pero para lo que me a pasado en la vida,
bueno, yo también digo qué poquito xD
aunque todavía no los cumplo 8-)
hasta el 20 de mayo :)

Bueno, ya me voy, esperando que esta entrada halla sido de su total agrado :)
Adiosssssshin♥

lunes, mayo 03, 2010

Tu no entiendes nada POV ALFREDO

Polaroid Graphics 
Después de comer, mi mamá nos dijo que se iría a la casa de una amiga y que regresaría MUY noche, pero que no por eso debíamos de hacer cosas indevidas.

Cuando nos quedamos solos, Daniela y yo vimos una película, la verdad, no le entendí nada, solo supe que era de comedia porque Daniela se reía por todo, y, obviamente, yo me reía con ella.  Eran como las 11 de la noche y la llevé a su casa.

-Bueno, amor, sueñas conmigo- le dije cuando estábamos caminando hacia la puerta de su casa.

-Ja! pero si yo siempre sueño contigo- me dijo y me dio un beso.


-Te amo- dije entre sus labios, entonces la cargé y ella puso sus piernas alrededor de mi estómago y nos estábamos besando cuando se empezó a reir y yo me caí.  La ayudé a levantarse y le dije que ahora si me tenía que ir.


-¿Cuál es la prisa? de seguro te vas a ir a encontrar con otra muchacha, ¿verdad?- me dijo en tono sárcastico.


-Pff... por supuesto que si, me voy a ir a encontrar con la muchacha que esta en las fotos de mi cuarto, porque las tengo que pegar en esa cosa y...- lo último lo dije para mi y me calló con un beso.


-Te preocupas mucho- me dijo negando con la cabeza.


-Mañana es nuestro aniversaio ¿recuerdas?- le dije abrazándola.


-No, yo ni en cuenta, ehh- dijo en tono sarcástico.


-Amor, me retardas mucho- le dije sonriendo.


-Me voy a enojar ehh.  Ya se! tengo una super idea- dijo en tono... ¿pícaro?


-Y, ¿cuál es esa super idea?- dije asustado, entonces se volvió a acercar a mi y me empezó a besar, yo le seguí el rollo, pero la verdad, no entendía su super plan.  Entonces empezó a desabrochar los botones de mi camisa y ahí entendí todo.  Me empezé a quitar la camisa y cuando ella se empezó a quitar la suya, recordé que estábamos en la puerta de su casa.


-No, amor- le dije agarrándo toda la fuerza de voluntad que tenía y quitándome.


-Hay Alfredo, ¿ya te vas a poner así? entiende que quiero que sepas que soy toda tuya, y que por eso te quiero entregar TODO, todo lo que tengo.  Quiero que lo sepas y recuerdes nuestra primera vez.  Quiero que cuando estemos casados, recordemos ese momento TAN lindo, que no necesitamos de casarnos para saber que nos amamos con toda el alma- dijo sonrrojándose.


-Yo también quiero eso, pero este no es el momento, estamos afuera de tu casa ¿no crees que sería... grotesco para los vecinos ver esto?- le dije con una sonrisa.  Ella se pusó triste.

-Si no lo quieres hacer conmigo, solo dilo, no tienes porque ocultármelo-



-Hay, Daniela.  Tu sabes que si quiero, pero este NO es el momento- 


-¿Estás enojado?- me dijo cuando notó mi tono de voz, yo no contesté- esta bien Alfredo, será otro día, pero no te enojes, ODIO cuando nos enojamos- dijo abrazándome.


-No me enojé- dije dándole un beso en el pelo.


Cuando estaba de camino a casa, vi a Alejandra caminando y paré el carro.

-Alejandra, ¿quieres que te lleve?- le dije y entonces ella volteó y me dí cuenta de que estaba llorando.


-Alfredo- dijo y se pusó a llorar más.

-¿Qué pasa?- le dije cuando me vio con cara de tristeza.


-Tenemos que hablar- se subió al auto y la lleve a tomar un café.  Estábamos sentados, y todos se nos quedaban viendo como si yo le hubiera hecho algo malo, porque no podía parar de llorar.

-Ahora si, dime que paso- le dije cuando se había tranquilizado.


-Alfredo...- suspiró- no puedo, esto es MUY malo- me dijo y desde ahí me empezé a preocupar.

-Dime Alejandra, talvez yo te pueda ayudar- le dije.

-Esque tú no entiendes... no lo entenderías y me empezarás a gritar, pero esta bien, tengo que asumir mis acciones- dijo empezando a llorar otra vez.


-Alejandra, de verdad que no te entiendo- le dije todo confundido.


-Alfredo... recuerdas... aquella vez en que... hicimos...- y ella hizo como que caras para que yo tratara de comprender.  Claro que recordaba todo.  Era el día en que cumpliamos 6 meses, cuando yo estaba seguro de que la amaba más que a mi propia vida, pero que luego las cosas cambiaron.


-Por supuesto que me acuerdo- le dije sonrrojándome y sintiendo como si estuviera traicionando a Daniela, aunque yo ya le había dicho todo a ella.


-Alfredo, te tengo que confesar algo.  Una semana antes de que ESO pasara...- no pudo seguir.


-¡¿Qué pasó Alejandra?!- me estaba empezando a estresar esta chica.


-Alfredo, te engañé- dijo soltándolo.


-Ash, eso ya lo sabía- le dije poniendo cara de enojado.


-No, Alfredo, no sabes lo mal que me siento, en verdad... soy una perra- dijo agachando la cabeza.


-No digas eso Alejandra- le dije con una sonrisa.


-¿Cómo puedes hacer eso? ni siquiera te ves enojado-


-Esque yo se que solo fue un simple beso, no es para tanto- ella suspiró como cambiando su cara a: estoy decidida y dijo:


-No entiendes Alfredo, no fue un simple beso, me acosté con el tipo- wowowowowow, eso si que no lo esperaba.


-¡¿QUE?!- le dije, no podía salir ninguna otra palabra de mi boca, estaba en estado de shock.


-Lo que oíste- dijo sin parar de llorar.


-¿Estás loca? ¿te acostasté conmigo sabiendo que me habías traicionado?  Ahora lo confirmo: Estas loca- le dije saliéndome lágrimas del enojo.


-Si Alfredo, estoy loca.  Nunca tuve la fuerza para poder decírtelo-


-¿Sabes que? yo siempre te dí todo mi apoyo, aunque sabía que me habías traicionado, yo te lo dí TODO, te entregué mi virginidad pensando que tu también lo eras.  Pero mira, siempre me engañasté.  No sabes como quisiera volver en el tiempo y no haber hecho nada de eso- le dije parándome y sacando mi billetera, dispuesto a irme, porque si seguía ahí no sabía de que sería capaz.


-No, Alfredo, siéntate, esto no es todo-


-¡¿QUE NO ES TODO?! !¿QUÉ COSA SERÍA PEOR QUE ESTO?!- le dije gritando y unos tipos se pararon como para tratar de calmarme, pero no les hice caso.


-Alfredo, este tipo me pegó SIDA- sentí como si me hubieran dado una cachetada.  No.  Sentí como si un camión me estuviera pasando por encima.  No.  Sentí como si de un segundo a otro fuera a morir.  Si.  Sentí como si estuviera dando las últimas fuerzas en la vida, como si luchara por sobrevivir.  Me quedé en COMPLETO estado de shock, tenía la boca abierta y los ojos casi se me salían de su lugar.  Ella probablemente me había pegado SIDA.  Ví como mi vida se hechaba a perder desde este instante.

-Te comprendo, Alfredo- me dijo Alejandra al ver mi expresión.



-Tu no entiendes nada- le dije con odio.  Estaba apunto de darle una bofetada, pero algo me detuvo.  Suspiré y salí del lugar, porque más enojado no podía estar.  Empezé a caminar por la banqueta, porque no podía llegar a casa así, destrozado, y para acabarla de empeorar, empezó a llover, pero no me importó. Poco a poco, empezé a comprender, que si ella me había pegado SIDA, no podría seguir con Daniela.  Cuando comprendí eso me tiré en el suelo y me puse a llorar como nunca en mi vida lo había hecho.  No tendría la fuerza suficiente para alejarme de ella.  Pero lo tendría que hacer.


Nunca en mi vida había estado en una situación como esta.  Yo siempre había vivido la "gran" vida.  Tenía una casa, tenía una mamá fabulosa, tenía que comer, tenía amigos, y lo más importante, tenía al amor de mi vida a mi lado.  Pero dicen que las cosas buenas no diran para siempre.  Yo tenía todo lo bueno que se pudiera pedir.


Me paré, no podía seguir allí, tirado en el medio de la nada y regresé por mi auto.  Pero antes de llegar, vi una iglesia.  Yo no era exactamente la persona más religiosa, pero si que creía en Dios.  Empezé a creer bien desde que él me puso en mi vida a Daniela.  Entré en la iglesia, me persiné y luego me sorprendí de que estuviera abierta.  Me inqué en una banca y empezé a rezar.  Yo no era un experto en esto, pero sólo me puse a contarle mi sutuación al señor de arriba, le pedí que porfavor, yo no fuera a tener esta enfermedad y que le daría todo, vendría todos los domingos a misa, y hasta los fines de semana, leería la biblia, todo con tal de no estar contagiado.


Cuándo terminé me salí y las lágrimas ya se estaban calmando, pero no del todo.  Legué a mi carro a tientas y no se como pude encontrar mi casa.


-Alfredo, ¿qué diablos te pasá? son las 2:00 am, ¿que crees que puedes hacer lo que se te dé la gana?- me regañó mi mamá cuando entré.  Entonces la volteé a ver y al parecer la dejé sin palabras.  Cuando le conté lo que tenía, ella se puso a llorar conmigo, y me dijo que lo mejor sería dejar a Daniela, al menos hasta tener los resultados de los análisis.  Yo estaba de acuerdo en que eso sería lo mejor, pero simplemente no podría.  No le podría decir esas palabras a el amor de mi vida.  No podía.


-Mamá mañana, digo, ahora cumplimos 7 meses- le dijo como suplicándole.


-Alfredo, es tu desición, no la mía- me dijo, pero en sus ojos se veía una gran tristeza.


-Lo tengo que hacer, no puedo ser TAN egoísta- le dije bajando la cabeza.


-Lo siento, Alfredo, pero ahora tienes que tomar acto de tus desiciones, nadie te dijo que lo hicieras con Alejandra, y ahora que lo pienso, ¿cómo pudiste ser tan descuidado? ¿cuántas veces te he dicho que te cuides, Alfredo?- me dijo en tono enojado.


-Ya sabía yo que esta parte llegaría- le dije con amargura- y no tengo humor para discutir, así que adios mamá- le dije y me subí corriendo a mi habitación.


Me acosté, puse mi cara contra la almohada y me consolé con ella, ya que las almohadas no hablan y no me podía reprochar nada.  Sólo yo me podía reprochar a mi mismo.  Y lo hice. No tengo la más mínima idea de cuánto tiempo estuve ahí, llorando desconsolado.  Ahora, cuándo más la necesitaba, no la podía tener a mi lado.  Recordé todos los momentos que tuvimos:

1. Cuándo la besé pensando que era... Alejandra 
2. Cuándo me la encontré en el cine
3. El primer día en que pensé que ella y Matt eran novios.
4. Cuando por su culpa rompí con Alejandra y le dejé de hablar.
5. Cuando le volví a hablar y me empezó a enamorar de una forma muy extraña.
6. Cuando nos hicimos novios.
7. Cuando me peleé por ella.
8. Cuando me enteré de que Matt era gay.
9. Cuando ese estúpido le dijo que era sexy (aunque si lo es).
10. Cuando me pidió que hicieramos el amor y unos minutos después me enteró de que talvez yo tenga SIDA.


Unos momentos después escuche sonar el timbre.  Seguramente era Daniela, no quería que me viera así, pero ya qué.  Me obligue a pensar en lo que le diría.  Me destrozaría por completo.  Talvez ni siquiera lograra decirle todo cuando ya estaría diciendole la verdad.  Pero no lo haría, porque ¿qué tal si la prueba resultaba negativa?

Aunque no quería, me paré y me cambié de ropa, por una no más decente.  Bajé las escaleras y vi a Daniela.  Se veía más hermosa que otros días, se había arreglado para mí.  No pude evitar soltar algunas cuantas lágrimas más.


-Déjala pasar, mamá- le dije desde las escaleras.
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Pfffffffffffffffffffff........ que capítulo xD
¿Ustedes que creen, tendrá SIDA o no?

Bueno, aquí se los dejo esperando que les guste C:
Y ahora ya saben el porque deberían de matar a Alejandra y no a mí xD
Adioshin♥